miércoles, 8 de junio de 2011

Desnutrición Infantil en el Perú

La desnutrición infantil, como sabemos, es una epidemia que afecta a un gran porcentaje de nuestra población peruana. Este mal se ha diseminado a tal escala, que a raíz de la desnutrición muchos niños padecen algún grado de anemia, enfermedad causada por la deficiencia de hierro y que se ha convertido en uno de los principales problemas nutricionales del Perú(1). Este es un problema fehaciente, que sigue en aumento pese a las grandes inversiones de dólares en programas alimentarios(2).
Para mantener la salud, debe haber un equilibrio entre el consumo y la absorción de todos los micro y macronutrientes. Entonces, este equilibrio se puede romper cuando no hay un balance entre la ingesta nutricional y los requerimientos nutricionales, desencadenando lo que se conoce como desnutrición(3).
Las características que se manifiestan en el cuerpo de un niño que padece de desnutrición, varían de acuerdo con el desarrollo de este mal y la parte del cuerpo que se ve afectada(4). Por un lado, las repercusiones más graves ocurren a mediano y largo plazo. Esto se debe a que el niño padecería de desnutrición crónica o aguda, crecimiento del cerebro, desarrollo intelectual, y detenimiento del desarrollo físico. Todo lo anteriormente mencionado desencadena, si no existe una oportuna intervención, la muerte del menor(5).

Por otro lado, las secuelas se pueden dar a nivel físico y neurológico. En primer lugar, a nivel físico, se observa la continua pérdida de tejido adiposo y muscular, huesos sobresalientes, y abdomen grande(6). Asimismo, se producen enfermedades por la falta de micronutrientes esenciales para mantener el normal funcionamiento del organismo: bocio, que consiste en el aumento de tamaño de la glándula tiroides; ceguera, por deficiencia de vitamina A; anemia, por la falta de hierro; entre otras. En segundo lugar, los efectos a nivel neuronal son severos, esto se debe a que daña el cerebro de manera agresiva. Algunosde los males que causan son retraso mental, detenimiento del desarrollo intelectual, y no son capaces de combatir infecciones(7).

Dentro de todo lo que concierne la desnutrición, esta se divide en: Desnutrición severa o crónica y desnutrición moderada. Esta última es una de las frecuentes y se destaca por verse niños de baja estatura y un bajo peso por falta de nutrientes y vitaminas. A consecuencia de estos tipos de desnutrición, les puede comenzar a salir edemas en la piel. Existen tipo de edemas: de Grado I (en el dorso de pies), de Grado II (en miembros inferiores y/o superiores) y de Grado III conocido como Anasarca(8).

Entender que la desnutrición tiene un complejo entramado de causas y factores asociados, y que la falta de ingresos o acceso a alimentos no es la principal, tiene tres implicancias centrales para el ámbito político. La primera, es que el combatea la desnutrición, siendo parte de la lucha contra la pobreza y por el desarrollo humano, requiere una política específica. No puede simplemente diluirse como un subproducto que se obtendría automáticamente de la lucha contra la pobreza, sino más bien debe entenderse como un objetivo en sí mismo que, por cierto, representa un importante aporte a la superación de la pobreza. La segunda es que esta política específica debe comprender como elementos centrales la información y la educación para las madres y padres de familia, respecto de las prácticas adecuadas para la nutrición de sus hijos, así como la vinculación con el sistema de salud para prevenir riesgos y atender adecuadamente los problemas de salud de los niños.(9) El tercero es que un programa de reparto de alimentos o de promoción de estrategias generadoras de ingresos, que no considere estos elementos, no contribuye sustancialmente a superar la desnutrición infantil. Este es el mayor pecado de los programas alimentarios en el Perú: muy a menudo se limitan a repartir alimentos y consideran muy débilmente las actividades de educación y salud, con lo cual no se hacen realmente acreedores a su nombre(10).

En el Perú, el acceso a los alimentos nutritivos, junto con los conocimientos y prácticas inadecuadas sobre la alimentación e higiene, la falta de agua segura y saneamiento básico, y los limitados servicios de salud de calidad son los factores principales de la desnutrición(11). Así también, la desnutrición se da por muchos factores que tiene que ver con el ámbito económico, educativo y político- social como: las condiciones económicas de la familia y el bajo nivel educativo, sobretodo de la madre; por otro lado, las causas sistémicas, son aquellas vinculadas a la conducción de las políticas y acciones de los gobiernos, relacionadas con la insuficiente inversión social, la priorización poco acentuada en los grupos más vulnerables, y el uso poco eficiente de los recursos del Estado para revertir las causas estructurales. De igual manera, muchos niños sufren los efectos de esta condición patológica por la falta de acceso a los servicios de agua, saneamiento y porque tienen malas prácticas de higiene. Se estima que los niños de zonas donde no se cuenta con agua y desagüe tienen entre 10 y 12 episodios de diarrea al año. La EDA (enfermedad diarreica aguda) es una de las principales determinantes de desnutrición crónica, la cual afecta a 1 de 4 niños en nuestro país y representa una importante pérdida de capital humano para el país(12).

En las últimas décadas, se ha logrado avanzar en cuanto a la lucha contra la desnutrición infantil en el Perú. Así, entre 1991 y 2000, las cifras de desnutrición crónica para los niños menores a 5 años se redujeron en 11 puntos porcentuales . Sin embargo, este porcentaje aún bordea el 22% , el cual varía de acuerdo a factores como: la distribución geográfica y la situación económica. Este contraste es lamentable ya que, mientras que en Lima hay sólo un 8% de niños con desnutrición crónica, en las zonas rurales dicho porcentaje asciende a 33%(2).

Según muchos estudios realizados, se dice que la desnutrición infantil tiene como consecuencia el retardo en el crecimiento y éste puede variar dependiendo del grado de desnutrición del niño(13). Así también,  como efecto de un factor básicamente económico, genera diversas consecuencias. Estas pueden verse reflejadas en el deficiente desarrollo de funciones básicas del cuerpo humano, así como, en problemas que podrían surgir en el transcurso de la vida de aquellas personas que sufrieron este desbalance nutricional. Por un lado, se observa en las niñas un atraso en su menarquía como efecto de la desnutrición infantil, así como, la  desmineralización y disminución de la densidad en los huesos de los adolescentes, y la disminución del nivel cognitivo(14). Dentro de estas consecuencias funcionales, es importante prestar particular atención a este último problema mencionado pues un deficiente nivel cognitivo podría desembocar en deserción escolar lo que limita el desarrollo de los pueblos. Un alto porcentaje de escolares de bajo rendimiento académico presentan una circunferencia craneal subóptima, la cual es un indicador de las dimensiones de la historia nutricional del individuo y de su desarrollo cerebral. Diversos estudios confirman la relación entre el tamaño  del cerebro, medido a través de resonancia magnética por imágenes (RMI), y el coeficiente intelectual, medido a través de un test de inteligencia, el  cual a su vez predice el rendimiento escolar . Por otro lado, según la hipótesis de Barker, también se pueden observar las consecuencias  la desnutrición infantil en la vida adulta de las personas que la padecieron en problemas como presión arterial elevada, concentración de fibrinógeno (proteína soluble del plasma sanguíneo) e intolerancia a la glucosa, factores determinantes de enfermedades cardiacas crónicas; y un mayor riesgo de obesidad(14). En el Perú, este caso nos es una excepción pues el primer censo realizado a escolares en 1993 reflejó una lamentable situación de estados nutricionales anormales(15).  

Otras consecuencias de la desnutrición a largo plazo serían: la reducción del crecimiento económico y perpetuación de  la pobreza en un país a través de distintas rutas. La primera sería por pérdida directa de la productividad, la segunda por pérdidas indirectas debido a la afectación en la capacidad cognitiva y la última, por un mayor costo de la atención en salud(16).

Por otro lado, es de suma importancia otorgarle la debida atención a los programas que tienen como misión disminuir la desnutrición infantil. Los programas destinados a mermar la desnutrición se enfocan en organizar estrategias, basadas en la asistencia nutricional, a nivel nacional o de regiones que sean focos crecientes de desnutrición. Sin embargo, los problemas al rededor de estos programas son una de las causas de ineficacia de los mismos. La evidencia demuestra que las familias que no participan de estas estrategias destinadas a disminuir la desnutrición se ven limitados por la falta de difusión. Además, el mayor problema no es la efectividad de los programas de asistencia nutricional sino de la accesibilidad hacia ellos (17). También, en América Latina se distinguen tres tipos de programas: los de Transferencia Económica Condicionada (PTEC), Alimentación Complementaria (PAC) y Seguridad Alimentaria (PSA). De los cuales, en el primero se observa un efecto mínimo, en el segundo un impacto solo en los pobres y ningún efecto demostrable en el tercer tipo de programa. Este resultado reducido tiene su explicación en que estos programas solo se centran en la asistencia nutricional del niño sin prestar atención a un determinante tan importante como la pobreza (18). En tal sentido, los programas con mayor éxito son aquellos que se encuentran insertos en el entorno social. Por ejemplo, el CONIN (Corporación para la Nutrición Infantil), cuyo proyecto se difunde por toda Latinoamérica, desarrolla una estrategia que plantea a la familia como base del adecuado desarrollo físico y mental del niño, además del aporte balanceado de nutrientes que les permite a los infantes desarrollar su potencial genético (19).

En conclusión, podemos decir que la desnutrición infantil va creciendo cada día más y está en nuestras manos parar esta epidemia mortal. Aunque su causa nos involucra a todos muchos hacen oídos sordos a esta realidad. Sin embargo, es necesario que todos fomentemos la buena alimentación. Finalmente, es importante decir que el problema de desnutrición persiste en los niños peruanos menores de cinco años alcanzando valores considerablemente elevados, siendo los factores de riesgo determinantes el nivel de pobreza, la edad y el área de residencia, quedando la instrucción materna, el género y departamento de proveniencia descartados como variables influyentes(20).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.         Carrasco H, Tejada S. Soberanía alimentaria: la libertad de elegir para asegurar nuestra alimentación. Soluciones Practicas; 2008.
2.         Gajate G, Inurritegui M. El impacto del Vaso de Leche sobre el nivel de nutrición infantil. Economia y Sociedad. 2003;50:63–70.
3.         Richards A, Edwards SL. A Nurse’s Survival Guide to the Ward. Elsevier Health Sciences; 2008.
4.         Plaza B, Brito NI, Torrejón HP, Gloor VC, Medina JMJ, Díaz TT, et al. Algunas consideraciones sobre el impacto de la desnutricion en el desarrollo cerebral, inteligencia y rendimiento escolar. ALAN. 2001;51(1):64–71.
5.         Atalah E, Bustos P, Gómez E. Desnutricion infantil: costo social por patologia respiratoria y digestiva.; Infantile malnutrition: social cost due to respiratory and digestive pathologies. Arch. latinoam. nutr. 1983;33(2):395–408.
6.         DURANTE AS. EFECTOS SOBRE EL DESARROLLO INECTUAL Y EL RENDIMIENTO ESCOLAR. Consecuencias de la desnutrición en el escolar peruano. 2002;:217.
7.         Desnutrición infantil [Internet]. [citado 2011 Jun 8];Available from: http://jama.ama-assn.org/content/suppl/2004/08/27/292.5.648.DC1/pdfpat080404.pdf
8.         Kimutai D, Maleche-Obimbo E, Kamenwa R, Murila F. Hypo-phosphataemia in children under five years with kwashiorkor and marasmic kwashiorkor. East Afr Med J. 2009 Jul;86(7):330-336.
9.         Espinosa MGG, Rosenberg JAP, Ortiz-Hernández L, Ramírez MMC, Ortiz RV. Efecto de la desnutrición sobre el desempe\ no académico de escolares. Pediatría. 2005;72(3).
10.       Pobreza_y_Desnutricion.pdf [Internet]. [citado 2011 May 25];Available from: http://www.mef.gob.pe/contenidos/pol_econ/documentos/Pobreza_y_Desnutricion.pdf
11.       Chavez V, Huapaya P, Espinoza Y, Huamán A, Kanashiro D. Prevalencia de enteroparsitosis y desnutrición infantil en un centro educativo del distrito del Rímac-Lima 1993. En: XI Congreso Latinoamericano de Parasitología-I Congreso Peruano de Parasitología. Libro de Resúmenes. 1993.  p. 21–26.
12.       LA INFANCIA PYPP. LA NI\ NEZ Y LA RECONSTRUCCIÓN PERUANA. Paediatrica. 2001;4(1):28–33.
13.       Alvarez M, Concha X, Elordi M, Lamilla C, Ramos C, Perez P. Desnutrición infantil, coeficiente de desarrollo y su relación con el medio ambiente: un estudio piloto. Rev Saúde Pública. 1991;25(4):282–8.
14.       Consecuencias de la Desnutrición [Internet]. [citado 2011 Jun 8];Available from: http://ecuador.nutrinet.org/panorama-general/87-consecuencias-de-la-desnutricion
15.       Figueroa A. La cuestión distributiva en el Perú. Economía, Sociedad y Política. 17.
16.       Rojas C, Flores R, Céspedes R. Resultados de un programa de seguridad alimentaria en la reducción de la desnutrición crónica y sus factores causales en ni\ nos peruanos. Rev. perú. med. exp. salud publica. 2007;24(2):111–120.
17.       Frank DA, Chilton M, Casey PH, Black MM, Cook JT, Cutts DB, et al. Nutritional-assistance programs play a critical role in reducing food insecurity. Pediatrics. 2010;125(5):e1267–author.
18.       Galván M, Amigo H. Programas destinados a disminuir la desnutrición crónica. Una revisión en América Latina. Arch Latinoam Nutr. 2007;57(4):316–326.
19.       Ortiz-Andrellucchi A, Pe\ na Quintana L, Albino Be\ nacar A, M\önckeberg Barros F, Serra-Majem L. Desnutrición infantil, salud y pobreza: intervención desde un programa integral. Nutrición hospitalaria. 2006;21(4):533–541.
20.       Tazza R, Bullón L. ?` Obesidad o desnutrición?: Problema actual de los ni\ nos peruanos menores de 5 a\ nos. An. Fac. med. 2006;67(3):214–223. 



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